PHOENIX

jueves, 7 de febrero de 2013

CAPITULO 1O6


¿Quién es la otra, ella o yo?
(Kelsey Ann)

Sus besos. Sus labios. Era completamente adicta a ellos aunque me negaba a reconocerlo. Y justamente por eso, me separé. No podía ser. Y no sabía si quería que fuera. Ni él tampoco.

No le sentó bien que me separase de él. Se le notaba en su mirada. Una mirada diferente a las que había visto últimamente en él. Y desde luego, completamente distinta a la de la última vez que le vi. 
Había algo nuevo que no sabía interpretar, pero que juraría que había visto antes. Hace mucho, mucho tiempo.

Jay me miró de arriba abajo, y agarró la camiseta de Max que llevaba puesta.

-Todavía hueles a él y ya te has venido conmigo.

Su teléfono sonó. Era un mensaje de Kelsey Ann diciéndole que fuera para su casa.

-Me tengo que ir. He quedado con Kelsey Ann. Puede que no te tuviera por navidad, pero al menos creo que te he tenido por un momento. Aunque sea pequeño.

+Aún no la has dejado, y ya estás pegando por mí.- le dije adelantándome a él para salir de la habitación.- Y no me reproches nada, que todavía hueles a mí y ya te vas a ir con ella. Que te cunda Jay. A ver si ella te hace sentir lo que has llegado a sentir conmigo. Además, ¿no me dijiste que tú no perdías el tiempo en esas cosas cuando te pregunté por lo de las cartas?

-Eso no importa, ya te dije que eras tú entre tantas y que ella no era tú. Te dije que yo no perdía el tiempo en eso, no que para mí eso fuera una pérdida de tiempo.

Salí de allí y me fui a la cocina para coger algo de hielo para Max, que estaba sentado en el salón. Entonces… ¡era él el de las cartas! No sabía ya qué pensar. No sabía si me odiaba o me quería, si me quería ver o perderme de vista. Si lo que me decía era verdad o mentira. Estaba muy confundida, quería olvidarme de todo.

Jay no dijo nada.

+ ¿Estás bien?- le dije poniéndole un poco de hielo en la cabeza para que no le saliera un chichón.

-No te preocupes mocosa, estoy bien.- me dijo con una sonrisa, mientras me abrazaba.

En ese momento Jay entró en el salón para buscar algo.

-No es mi culpa que haya gente que no sepa ni controlarse ni admitir sus sentimientos. – Dijo mirando a Jay.- Pero bueno… ¿quieres ver una peli?

+Claro que sí. No hay mejor manera para quitar la resaca. Y menos para la de anoche.

Miré a Jay y me acurruqué en los brazos de Max que abrazaba con fuerza mientras veíamos si había alguna película en la televisión.

Jay nos miró furioso a los dos y dio un portazo cuando salió de casa. Salió enfadado, enfurecido, casi echaba humo, y no le apetecía en absoluto ver a Kelsey Ann. Sabía que pagaría su enfado con ella, aunque no sabía lo que esperaba.

-o-

Al principio le dije a Jay que quedásemos en mi casa, pero después pensé que sería mejor que fuéramos a cualquier cafetería del centro. Como siempre, llegó tarde. Y como siempre, yo llegué antes. Me quedé esperándole allí sola como unos veinte minutos. Estaba harta.

Pero llegó, tan alto, tan guapo, con esos rizos perfectos, sus ojos azules y me volvió a ganar. Volvió a dejarme tan tonta como siempre que estaba a su lado, comportándome como una completa gilipollas, solo por estar junto a mí.

Le di un beso, pero noté como se quejó, como si le doliera el labio.

-¿Qué te ha pasado?- le dije preocupada al verle la herida.

+Me he chocado con un muro.- me dijo en un tono triste.

¿Pensaba que era tonta? ¿Creía que no sabía de qué iba la historia? Odiaba que hiciera eso. Odiaba que me tratara como si yo no viera lo que pasaba.

No se había chocado con ningún muro. Pero puede que sí con alguien. Y sabía exactamente quién. Solo necesitaba oírlo de su boca.

-¿Con quién?

Otra vez tenía que ver con ella, le cambiaba incluso la mirada y no tenía aquella sonrisa tan significativa de él, en realidad, conmigo nunca la tuvo como la tenía con ella.
Al no contestarme, confirmó mis sospechas.

+ ¿Quieres un café?- me dijo levantándose de la mesa.

-¿Y tú qué quieres, Jay?- le dije enfadada.

+No sé, ahora veré.

-Sabes perfectamente que no estoy hablando de la bebida.

+Yo tampoco.

Cuando teníamos este tipo de conversaciones me ponía de los nervios. No aguantaba más, no había sido nunca capaz de decirme nada claro. Me dolía, lo quería, aún seguía haciéndolo, pero la duda de que el sintiera lo mismo que yo ya no estaba más y la respuesta no era positiva.

Era obvio, él no sentía por mí lo que yo sentía por él. Y todo por culpa de ella. Siempre ha tenido que estar en medio, incluso cuando ha intentado, según ella, no estarlo. Me arruinaba la vida. Y no iba a permitírselo. No iba a dejar que Jay me siguiera utilizando.

-Pues entonces, no sé qué estamos haciendo. ¿Piensas que no me doy cuenta de lo que pasa?

+Ahora ya no sé de qué me hablas Kels.

-Jay, por favor, veo cómo la miras, sé lo que hubo antes, y por qué empezaste conmigo, no soy idiota. Los viajes, los días y noches sin dar señales de vida, por estar con ella en el hospital. Sin llamarme, sin darme ningún tipo de explicación. Sin importarte cómo estaría yo. Sé por qué has ido a París. Y tienes que saber que sé reconocer tu letra, incluso te he visto escribiendo, pero me he callado. Me he aguantado todo este tiempo y no pienso hacerlo más.

Se quedó completamente asombrado por lo que le acababa de decir. No se lo esperaba.

+Verás Kelsey Ann, yo…

-No Jay.- tuve que cortarlo- No hay más “yo…” Ahora voy a hablar yo, ya he aguantado suficiente, y menos voy a soportar que vuelvas a llegar tarde otra vez al quedar conmigo por pelearte por ella.

+ ¿Por pelearme por ella?

-¿Tan tonta piensas que soy? Jay, me cabreas. ¿Crees que no puedo reconocer un puñetazo? Sé que estaba sola con Max en casa, y conociéndola…

+Kelsey Ann, ha sido una tontería.

-Han sido muchas tonterías… Ni siquiera has quitado sus cosas de tu habitación.

+Solo son recuerdos.

-Sí… Solo recuerdos. Su pulsera también es un recuerdo.

+La llevo porque me gusta.

-No, no te gusta la pulsera, te gusta ella, que es muy diferente. Puedes verlo en cualquier sitio, en las fotos por ejemplo. No solo en las de tu cuarto, sino en las de tu teléfono por ejemplo, el día que yo no pude acompañarte al cine. Podías haberte quedado conmigo.

+Solo son fotos.

Su tono me irritaba. Ni siquiera se le notaba arrepentido, estaba más triste que enfadado, y si fuera mentira lo que estaba diciendo estaría indignado.

-No Jay, no son solo fotos. Lo sabes tú, lo sé yo y lo sabe ella también. Ni siquiera puedo ponerme la camiseta que ella se ponía para dormir.

+Eso es una tontería, solo es una camiseta. Deja de reprocharme cosas.

-Pero su camiseta, ¿no? Te oigo preguntar por ella. Igual que te oí decir su nombre aquella noche. Jay, estoy cansada. No puedo más. Te quiero, pero no pienso seguir así. ¿Tanto la quieres? Vete con ella, que te haga daño, que no sepa darte lo que quieres, lo que necesitas, que no te aguante como lo hago yo, y que no te sepa cuidar, que al parecer es lo que prefieres. Yo, me voy. Aunque sé que te da igual y que no vas a venir a detenerme para que me quede, por que como bien le escribiste en una de esas cartitas que le mandaste… Yo, no soy ella.

+Kelsey Ann, espera.

-No Jay, que te jodan.

Me fui de allí, llorando como una tonta y como no había llorado antes. Ahora era yo la que quería huir de allí pero sabía que él no me echaría de menos y a mi Londres se me quedaba grande.

Ya no sabía si sentía odio o dolor.

Mientras caminaba hacia cualquier sitio donde me pudiera esconder, iba recordando todos los momentos que había pasado con Jay, los buenos y los malos, y en todos siempre estaba ella. Siempre.

Me fui a casa de mi hermana mayor para ver si era capaz de relajarme. Me preguntó si me pasaba algo, pero intenté disimularlo. No dormí en toda la noche.

A la mañana siguiente tenía que volver a la universidad. Fui sin ganas, pero tenía que ir. Además pensé que me vendría bien pensar en otra cosa que no fuera Jay, y como la zorra de Elena había tenido el accidente pensé que no iría a clase.

Las clases se me hicieron eternas, el plan no había funcionado, no había dejado de pensar en Jay en ningún momento. Y en ella tampoco.

¿Estaría con ella ahora? ¿Volverían a estar juntos? ¿Me querrá? ¿Le importo? ¿Intentará luchar por mí? Aunque sea un poco…

Aquellas preguntas merodearon por mi cabeza durante toda la mañana.

En el descanso me fui a la cafetería para tomarme un café. Estaba muy cansada de no haber dormido en toda la noche, y necesitaba recuperar fuerzas.

Mientras me tomaba aquel café muy cargado me llegó un mensaje al móvil, era de Jay.

Tenemos que hablar, esto no se puede quedar aquí, ni de esta manera.

¿Tendría ganas de luchar por lo nuestro? O, ¿querría terminarlo de una vez por todas? No lo sé, pero necesitaba tener aunque fuera una esperanza de que no tirara lo nuestro por la borda definitivamente, al fin y al cabo, yo era su novia. Y si lo era sería por algo, cosa que ella no lo era.

Su mensaje me dio fuerzas para luchar por lo nuestro, una vez más.

Me levanté para volver a clase, pero mi alegría parecía que no iba a durar mucho más. Allí estaba, ella, otra vez más, en mi camino. Y si no la apartaba yo, sabía que ella no se iría jamás.

Fui muy enfadada a hablar con ella, y dejarlo todo claro. Y poner de una vez por todas las cosas en su sitio, en su lugar, de donde no deberían de haberse movido.

No me miró con mucha alegría de verme, pero yo sí que no me alegraba de verla a ella. La odiaba.
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Queridos LIARS si cuando veas algo asi: "-o-" es que he partido la historia por que como veis cambia de narrador. La primera parte es Elena la que narra, pero se me olvidó subirla al capitulo anterior. Y la segunda parte es la historia desde el punto de vista de Kelsey Ann. ¿Queríais saberlo? ¿Os ha gustado su versión? ¿#TeamElena o #TeamKelseyAnn? Ahora que habéis visto ambas versiones.... ¿Os gustaría que narrara algún personaje en concreto? 

Espero que os esté gustando la trama aunque ahora mismo este todo hecho un alkjfhdslkfjjfahlawke creo que no hay mejor manera de describirlo.

¿Qué crees que pasara con Elena y Kelsey Ann? ¿Seguirán siendo dos mujeres con un mismo destino? O ¿si no puedes con tu enemigo, únete a él y que le den al tio?

estoy deseando saber lo que pensais. 

Un besito, os quiere.
Mami liar. xx