¿Quién es la otra, ella o yo?
(Kelsey Ann)
Sus besos. Sus labios. Era completamente adicta a ellos
aunque me negaba a reconocerlo. Y justamente por eso, me separé. No podía ser.
Y no sabía si quería que fuera. Ni él tampoco.
No le sentó bien que me separase de él. Se le notaba en su
mirada. Una mirada diferente a las que había visto últimamente en él. Y desde
luego, completamente distinta a la de la última vez que le vi.
Había algo nuevo
que no sabía interpretar, pero que juraría que había visto antes. Hace mucho,
mucho tiempo.
Jay me miró de arriba abajo, y agarró la camiseta de Max que
llevaba puesta.
-Todavía hueles a él y ya te has venido conmigo.
Su teléfono sonó. Era un mensaje de Kelsey Ann diciéndole
que fuera para su casa.
-Me tengo que ir. He quedado con Kelsey Ann. Puede que no te tuviera por navidad, pero al menos creo que te he tenido por un momento. Aunque sea pequeño.
+Aún no la has dejado, y ya estás pegando por mí.- le dije
adelantándome a él para salir de la habitación.- Y no me reproches nada, que
todavía hueles a mí y ya te vas a ir con ella. Que te cunda Jay. A ver si ella
te hace sentir lo que has llegado a sentir conmigo. Además, ¿no me dijiste que
tú no perdías el tiempo en esas cosas cuando te pregunté por lo de las cartas?
-Eso no importa, ya te dije que eras tú entre tantas y que ella no era tú. Te dije que yo no perdía el tiempo en eso, no que para mí
eso fuera una pérdida de tiempo.
Salí de allí y me fui a la cocina para coger algo de hielo
para Max, que estaba sentado en el salón. Entonces… ¡era él el de las cartas!
No sabía ya qué pensar. No sabía si me odiaba o me quería, si me quería ver o perderme de vista. Si lo que me decía era verdad o mentira. Estaba muy confundida, quería olvidarme de todo.
Jay no dijo nada.
+ ¿Estás bien?- le dije poniéndole un poco de hielo en la
cabeza para que no le saliera un chichón.
-No te preocupes mocosa, estoy bien.- me dijo con una
sonrisa, mientras me abrazaba.
En ese momento Jay entró en el salón para buscar algo.
-No es mi culpa que haya gente que no sepa ni controlarse ni
admitir sus sentimientos. – Dijo mirando a Jay.- Pero bueno… ¿quieres ver una
peli?
+Claro que sí. No hay mejor manera para quitar la resaca. Y
menos para la de anoche.
Miré a Jay y me acurruqué en los brazos de Max que abrazaba
con fuerza mientras veíamos si había alguna película en la televisión.
Jay nos miró furioso a los dos y dio un portazo cuando salió
de casa. Salió enfadado, enfurecido, casi echaba humo, y no le apetecía en
absoluto ver a Kelsey Ann. Sabía que pagaría su enfado con ella, aunque no sabía
lo que esperaba.
-o-
Al principio le dije a Jay que quedásemos en mi casa, pero
después pensé que sería mejor que fuéramos a cualquier cafetería del centro.
Como siempre, llegó tarde. Y como siempre, yo llegué antes. Me quedé
esperándole allí sola como unos veinte minutos. Estaba harta.
Pero llegó, tan alto, tan guapo, con esos rizos perfectos,
sus ojos azules y me volvió a ganar. Volvió a dejarme tan tonta como siempre
que estaba a su lado, comportándome como una completa gilipollas, solo por
estar junto a mí.
Le di un beso, pero noté como se quejó, como si le doliera
el labio.
-¿Qué te ha pasado?- le dije preocupada al verle la herida.
+Me he chocado con un muro.- me dijo en un tono triste.
¿Pensaba que era tonta? ¿Creía que no sabía de qué iba la
historia? Odiaba que hiciera eso. Odiaba que me tratara como si yo no viera lo
que pasaba.
No se había chocado con ningún muro. Pero puede que sí con
alguien. Y sabía exactamente quién. Solo necesitaba oírlo de su boca.
-¿Con quién?
Otra vez tenía que ver con ella, le cambiaba incluso la
mirada y no tenía aquella sonrisa tan significativa de él, en realidad, conmigo
nunca la tuvo como la tenía con ella.
Al no contestarme, confirmó mis sospechas.
+ ¿Quieres un café?- me dijo levantándose de la mesa.
-¿Y tú qué quieres, Jay?- le dije enfadada.
+No sé, ahora veré.
-Sabes perfectamente que no estoy hablando de la bebida.
+Yo tampoco.
Cuando teníamos este tipo de conversaciones me ponía de los
nervios. No aguantaba más, no había sido nunca capaz de decirme nada claro. Me
dolía, lo quería, aún seguía haciéndolo, pero la duda de que el sintiera lo mismo
que yo ya no estaba más y la respuesta no era positiva.
Era obvio, él no sentía por mí lo que yo sentía por él. Y
todo por culpa de ella. Siempre ha tenido que estar en medio, incluso cuando ha
intentado, según ella, no estarlo. Me arruinaba la vida. Y no iba a permitírselo.
No iba a dejar que Jay me siguiera utilizando.
-Pues entonces, no sé qué estamos haciendo. ¿Piensas que no
me doy cuenta de lo que pasa?
+Ahora ya no sé de qué me hablas Kels.
-Jay, por favor, veo cómo la miras, sé lo que hubo antes, y
por qué empezaste conmigo, no soy idiota. Los viajes, los días y noches sin dar
señales de vida, por estar con ella en el hospital. Sin llamarme, sin darme
ningún tipo de explicación. Sin importarte cómo estaría yo. Sé por qué has ido
a París. Y tienes que saber que sé reconocer tu letra, incluso te he visto
escribiendo, pero me he callado. Me he aguantado todo este tiempo y no pienso
hacerlo más.
Se quedó completamente asombrado por lo que le acababa de
decir. No se lo esperaba.
+Verás Kelsey Ann, yo…
-No Jay.- tuve que cortarlo- No hay más “yo…” Ahora voy a
hablar yo, ya he aguantado suficiente, y menos voy a soportar que vuelvas a
llegar tarde otra vez al quedar conmigo por pelearte por ella.
+ ¿Por pelearme por ella?
-¿Tan tonta piensas que soy? Jay, me cabreas. ¿Crees que no
puedo reconocer un puñetazo? Sé que estaba sola con Max en casa, y conociéndola…
+Kelsey Ann, ha sido una tontería.
-Han sido muchas tonterías… Ni siquiera has quitado sus
cosas de tu habitación.
+Solo son recuerdos.
-Sí… Solo recuerdos. Su pulsera también es un recuerdo.
+La llevo porque me gusta.
-No, no te gusta la pulsera, te gusta ella, que es muy
diferente. Puedes verlo en cualquier sitio, en las fotos por ejemplo. No solo
en las de tu cuarto, sino en las de tu teléfono por ejemplo, el día que yo no
pude acompañarte al cine. Podías haberte quedado conmigo.
+Solo son fotos.
Su tono me irritaba. Ni siquiera se le notaba arrepentido,
estaba más triste que enfadado, y si fuera mentira lo que estaba diciendo
estaría indignado.
-No Jay, no son solo fotos. Lo sabes tú, lo sé yo y lo sabe
ella también. Ni siquiera puedo ponerme la camiseta que ella se ponía para
dormir.
+Eso es una tontería, solo es una camiseta. Deja de
reprocharme cosas.
-Pero su camiseta, ¿no? Te oigo preguntar por ella. Igual
que te oí decir su nombre aquella noche. Jay, estoy cansada. No puedo más. Te
quiero, pero no pienso seguir así. ¿Tanto la quieres? Vete con ella, que te
haga daño, que no sepa darte lo que quieres, lo que necesitas, que no te
aguante como lo hago yo, y que no te sepa cuidar, que al parecer es lo que
prefieres. Yo, me voy. Aunque sé que te da igual y que no vas a venir a detenerme
para que me quede, por que como bien le escribiste en una de esas cartitas que
le mandaste… Yo, no soy ella.
+Kelsey Ann, espera.
-No Jay, que te jodan.
Me fui de allí, llorando como una tonta y como no había
llorado antes. Ahora era yo la que quería huir de allí pero sabía que él no me
echaría de menos y a mi Londres se me quedaba grande.
Ya no sabía si sentía odio o dolor.
Mientras caminaba hacia cualquier sitio donde me pudiera
esconder, iba recordando todos los momentos que había pasado con Jay, los
buenos y los malos, y en todos siempre estaba ella. Siempre.
Me fui a casa de mi hermana mayor para ver si era capaz de
relajarme. Me preguntó si me pasaba algo, pero intenté disimularlo. No dormí en
toda la noche.
A la mañana siguiente tenía que volver a la universidad. Fui
sin ganas, pero tenía que ir. Además pensé que me vendría bien pensar en otra
cosa que no fuera Jay, y como la zorra de Elena había tenido el accidente pensé
que no iría a clase.
Las clases se me hicieron eternas, el plan no había
funcionado, no había dejado de pensar en Jay en ningún momento. Y en ella
tampoco.
¿Estaría con ella ahora? ¿Volverían a estar juntos? ¿Me
querrá? ¿Le importo? ¿Intentará luchar por mí? Aunque sea un poco…
Aquellas preguntas merodearon por mi cabeza durante toda la
mañana.
En el descanso me fui a la cafetería para tomarme un café.
Estaba muy cansada de no haber dormido en toda la noche, y necesitaba recuperar
fuerzas.
Mientras me tomaba aquel café muy cargado me llegó un
mensaje al móvil, era de Jay.
Tenemos que hablar,
esto no se puede quedar aquí, ni de esta manera.
¿Tendría ganas de luchar por lo nuestro? O, ¿querría
terminarlo de una vez por todas? No lo sé, pero necesitaba tener aunque fuera
una esperanza de que no tirara lo nuestro por la borda definitivamente, al fin y
al cabo, yo era su novia. Y si lo era sería por algo, cosa que ella no lo era.
Su mensaje me dio fuerzas para luchar por lo nuestro, una
vez más.
Me levanté para volver a clase, pero mi alegría parecía que
no iba a durar mucho más. Allí estaba, ella, otra vez más, en mi camino. Y si
no la apartaba yo, sabía que ella no se iría jamás.
Fui muy enfadada a hablar con ella, y dejarlo todo claro. Y
poner de una vez por todas las cosas en su sitio, en su lugar, de donde no
deberían de haberse movido.
No me miró con mucha alegría de verme, pero yo sí que no me
alegraba de verla a ella. La odiaba.
_____________________________________________________________
Queridos LIARS si cuando veas algo asi: "-o-" es que he partido la historia por que como veis cambia de narrador. La primera parte es Elena la que narra, pero se me olvidó subirla al capitulo anterior. Y la segunda parte es la historia desde el punto de vista de Kelsey Ann. ¿Queríais saberlo? ¿Os ha gustado su versión? ¿#TeamElena o #TeamKelseyAnn? Ahora que habéis visto ambas versiones.... ¿Os gustaría que narrara algún personaje en concreto?
Espero que os esté gustando la trama aunque ahora mismo este todo hecho un alkjfhdslkfjjfahlawke creo que no hay mejor manera de describirlo.
¿Qué crees que pasara con Elena y Kelsey Ann? ¿Seguirán siendo dos mujeres con un mismo destino? O ¿si no puedes con tu enemigo, únete a él y que le den al tio?
estoy deseando saber lo que pensais.
Un besito, os quiere.
Mami liar. xx







